dr fabian

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miércoles, 21 de enero de 2015

Fogón.


Jaime Toro (detalle)



Vicente Battista escribe sobre el origen del cuento, y se remonta hasta el hombre de Neanderthal:

“... El fuego, recién descubierto, da calor a los hombres y mujeres de esa tribu. Todos están alrededor de las llamas mágicas celebrando el fin de otra jornada. A la mañana de ese mismo día, los hombres habían partido de caza en busca de alimentos. Las mujeres, en tanto, cuidaban a sus críos. Ahora, que el sol ya se fue, es tiempo de descanso y de contar las experiencias del día. Cada hombre dice cómo atrapó a la presa que perseguía. No saben mentir. Para uno de esos hombres la caza había sido un fracaso. Cuando llega su turno, no tiene proezas para contar. Entonces decide inventarlas. Miente, pero lo hace tan bien que transforma a esa mentira en una historia, bella y verosímil. Aquella noche, sin saberlo, ese anónimo hombre de Neanderthal acababa de inventar la literatura.”

Démosle la derecha, pero vayamos más allá, porque parece ser que el reunirse frente al fogón tuvo un papel esencial en cuanto a la evolución del hombre.
Resulta obvio que el fuego y la conversación han sido dos elementos de vital importancia en nuestra historia evolutiva, pero llamativamente no hay tantos estudios que  intenten relacionar la evolución conjunta de ambos.
El control sobre el fuego, que data de entre un millón y cuatrocientos mil años atrás, trajo grandes cambios para la especie. Más allá de permitir cambios en la dieta, una alimentación más segura y protección sobre todo nocturna contra el frío y depredadores, tuvo otros efectos a simple vista menos utilitarios pero no menos importantes.
El hombre y en general los primates, fueron siempre de hábitos diurnos.Su mala visión nocturna les impedía tener actividad productiva durante la noche, además de ponerlos en franca desventaja con respecto a depredadores. La noche era para descansar escondido y abrigado. El fuego permitió aumentar al hombre sus horas de vigilia. Extendió el día. Ahora, ¿en qué se utilizó esas horas "nuevas" de vida?
Los grupos humanos cazadores recolectores se encontraron con un tiempo que no podía utilizarse para esas tareas y les sobraba para comer y cocinar.
La Dra. Polly Wiessner, arqueóloga de la U. de Utah, extrapolando sus trabajos en el Kalahari con el pueblo !kung (no está mal escrito, va con !), publicó en 2014 algunas conclusiones muy interesantes.
Este pueblo está compuesto por nómades cazadores/recolectores. Wiessner no puede asegurar cuestiones históricas sobre los orígenes de los !kung, pero sí sabe que sus actividades se asemejan a las del ser humano en el 99% de su historia evolutiva. Lo que hizo fue, resumiendo, analizar las diferencias de contenido de las conversaciones que tenían durante el día con respecto a las que aparecían por la noche, obviamente en torno al fogón.
De día las conversaciones eran funcionales, sobre cuestiones prácticas: trabajo, chismes que involucrasen competencias y sanciones, solución de problemas concretos, cuestiones de derecho.
La mayoría de las charlas nocturnas, sin embargo, eran sociales. El 80% podrían calificarse de historias..
"Las historias son importantes en todas las sociedades, ya que proporcionan el marco que mantiene unida a la comunidad: compartimos este un conjunto de conocimientos culturales porque somos lo que somos, y eso es por qué somos diferentes ", escribe el Dr Robin I. M. Dunbar, de Psicología experimental de Oxford en sus comentarios sobre el articulo de Wiessner.
Las historias a la luz del fuego tratan de hechos pasados, recuerdos, hazañas. También acerca de mitos, que probablemente también nacieron en el marco de una charla de fogón. También acerca de grupos con los que se relacionan pero que se encuentran distantes. Así aparece también la noción de comunidad ampliada, traer a la memoria y tener presente a gente que vive lejos. Se extiende una especie de red entre las comunidades.
Volviendo a los orígenes, el fuego extiende la jornada de vigilia, y hay tiempo vacío. La luz no alcanza para poder fabricar objetos, por ejemplo. Ese tiempo solo puede utilizarse para la conversación íntima (unión diádica) o para la narración (unión comunal).

“Hay algo en el fuego en medio de la oscuridad que une, suaviza y entusiasma a la gente. Es algo íntimo. La noche alrededor de una fogata es universalmente tiempo de entretenimiento en el que se intercambia información social y emociones”
                                                                                                                                           P.W.

Wiessner indica que las historias a la luz del fuego, las conversaciones, las ceremonias y celebraciones desataron la imaginación humana y las capacidades cognitivas para formar estas comunidades imaginadas. También reforzaron la capacidad humana de ‘leer’ lo que otros están pensando, no sólo sus pensamientos o intenciones, sino también sus puntos de vista sobre otras personas.
Sobre ésto, Dunbar comenta que así como se tiene una visión utilitaria del control del fuego como herramienta, también con respecto al desarrollo del lenguaje, clásicamente se supuso que evolucionó como forma de transmitir conocimientos técnicos útiles: "así se hace esto ". Podría ser también que en un principio el lenguaje se desarrolló para facilitar la unión de la comunidad y permitir la solución comunitaria de los problemas. Tanto el uso del fuego como el del lenguaje, son hasta acá analizados como fenómenos independientes, salvo por el hecho de coexistir como grandes hitos de la cultura humana. En lo que avanza este trabajo es en analizar la estrecha relación entre ambos fenómenos: se alarga el día en horas sólo aptas para la interacción verbal, en que lo simbólico, lo afectivo, lo que se recuerda y lo que se imagina pasa a ser protagonista. Además, la luz del fuego era poco apta para el lenguaje gestual, por lo que seguramente hubo que ponerle palabras a todo lo que se quisiera comunicar. Se crean mitos y elementos que afianzan el sentido de pertenencia a la comunidad, e interacción a la distancia con otras comunidades con las que se relacionan en forma esporádica. Por otra parte, podría significar también la aparición carismática de los narradores, individuos dotados del don de entretener a través del lenguaje, expertos en transmitir ideas o historias alrededor de las cuales gira la unión de la comunidad, por fuera de las cuestiones de la economía diaria.
Aquí llegamos de nuevo al comienzo de esta entrada. Al narrador que Battista imagina mentiroso, que no necesitará ser bueno cazando para ser quien empuje a su grupo hacia un futuro más interesante.

                                         




fuente  abstract,








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